El final perfecto huele a miel, canela, nueces y agua de rosas. La repostería del Mediterráneo Oriental es una herencia directa de los palacios otomanos y persas, famosa por su sofisticación y el uso magistral de las masas finas.
A diferencia de la repostería occidental que abusa de las cremas densas, aquí el protagonista es el almíbar perfumado que empapa capas crujientes de masa filo. Los postres no son solo un cierre de comida, sino un símbolo de celebración y buenos augurios.
La joya de la corona. Capas milimétricas de masa filo, mantequilla y nueces, bañadas en almíbar especiado.
Pastel griego de crema. Un relleno suave de sémola y leche envuelto en filo crujiente y dulce.
El postre más antiguo y saludable. Yogur colado espeso con miel pura y nueces troceadas.
Aromas del jardín. Un postre frío y cremoso que captura la esencia floral del Medio Oriente.