Origen: Grecia (Adaptación moderna por Nikolaos Tselemendes)
La historia de la moussaka griega comienza en el Medio Oriente, donde originalmente era un plato frío de berenjena y carne. La versión moderna y caliente que conocemos hoy, coronada con una rica salsa bechamel y gratinada, fue creada en el siglo XX por el chef griego Nikolaos Tselemendes, quien "afrancesó" el plato incorporando la salsa blanca clásica.
Procedimiento
Preparar las berenjenas: Lavar y rebanar las berenjenas en láminas de ½ cm de grosor. Asarlas en una plancha o sartén con un poco de aceite de oliva hasta que estén doradas y tiernas. Reservar sobre papel absorbente.
Salsa de carne: En una sartén caliente, sofreír la cebolla y el ajo picados. Agregar la carne molida y cocinar hasta que dore. Añadir el jitomate triturado, sal, pimienta y la pizca de canela (el secreto del sabor griego). Cocinar a fuego medio hasta que la salsa espese.
Hacer la Bechamel: En una olla pequeña, derretir la mantequilla. Añadir la harina y mezclar enérgicamente por un minuto (roux). Verter la leche poco a poco sin dejar de batir para evitar grumos. Cocinar hasta que espese y sazonar con sal, pimienta y nuez moscada.
Montaje: Precalentar el horno a 180°C. En una fuente para horno, colocar una capa de berenjenas asadas en el fondo. Cubrir con la salsa de carne, extendiéndola uniformemente.
Gratinado: Verter la salsa bechamel sobre la carne cubriendo toda la superficie. Espolvorear generosamente con el queso rallado.
Horneado: Hornear durante 25 minutos o hasta que la superficie esté dorada y burbujeante. Dejar reposar 10-15 minutos antes de cortar para que las capas se asienten y no se desmorone al servir.